Museo etnográfico de La Gomera

El edificio elegido para la instalación del museo es un edifico de dos alturas construido en el primer cuarto del S.XX, y situado en el barrio de Las Hoyetas en el término municipal de Hermigua.

El Museo Etnográfico de La Gomera es una institución pública que se dedica a investigar, conservar y difundir la cultura popular. Desde el museo se pretende evitar esa visión tópica de nostalgia del pasado que se tiene de la cultura popular, este centro es un medio para revivir nuestras costumbres y comportamientos, para hacer que el visitante reflexione acerca de nuestra realidad social.

El discurso del museo refleja las dificultades del gomero en su adaptación a un medio físico extremadamente abrupto. También de las estrategias empleadas por la sociedad gomera para poder sobrevivir y reproducirse económica, social y culturalmente. Este no es un Museo donde sólo se exponen objetos, aquí cobran importancia otros aspectos, que en conjunto, forman la cultura de la isla, se explica que la relación dialéctica del hombre con el medio es el más importante causante de la construcción del paisaje que hoy tanto nos identifica.

¿Dónde se encuentra?

Ctra. General, Las Hoyetas nº 99
38820 Hermigua
Tfno. 922 881 960 museoetnografico@lagomera.es

Horarios

Invierno (1 de Octubre al 30 de Mayo)
Martes a Viernes: 10 a 18 h.
Sábados y Domingos: 10 a 14 h.

Verano (1 de Junio al 30 de Septiembre)
Martes a Viernes (10 a 19 h.)
Sábados y Domingos (10 a 14h.)

El centro permanecerá cerrado los lunes, días festivos locales y nacionales.

Visitas Guiadas

Será necesario concertarlas previamente.
Los grupos no podrán superar las 15 personas (para grupos de mayor número contactar con el personal del museo).
Tendrán el siguiente horario: 10 a 14 h.
Tiempo de la visita (aprox.): 30 min.
Tiempo de la visita guiada (aprox.): 45 min.
Tiempo de proyección del vídeo (6 vídeos): 1.30 h.

Lo que no te puedes perder


Colección de Cerámica Tradicional

No cabe duda de que la colección de loza de este museo es uno de sus elementos más relevantes. En su mayor parte procede de la colección de Virgilio Brito, quien conocía perfectamente de su importancia como uno de los exponentes más destacados de la etnografía y la artesanía de la isla. Esta cerámica se caracteriza por estar levantada a mano, por un oficio que tiene miles de años de antigüedad y que en La Gomera sigue vivo en el Centro Alfarero del Cercado (Vallehermoso). Con la llegada de los europeos a la isla, en el siglo XV, se va instalando en La Gomera un sistema económico que tendría en la agricultura su eje vertebrador; de esta forma, el quehacer de las alfareras aborígenes habituadas a formas adaptadas para la movilidad en el territorio, readaptan la fabricación de vasijas que engarzaran bien con las nuevas necesidades, empleando la misma técnica heredada de sus madres y abuelas.

En las piezas del Museo Etnográfico puede observarse la técnica exquisita para levantar la pieza o la amplia variedad de formas: olla, lebrillo, tiesto, alambique, bernegal, mantequera, etc, que, dotadas de sencillez y funcionalidad facilitaban las labores cotidianas de los vecinos de la isla.

Taño de centeno

Aunque en el Museo Etnográfico se presentan varios taños, no hay que dejar de fijarse en este extraordinario ejemplar de taño, hecho con paja de centeno, por su forma singular y escasos ejemplares en la isla.

Estos grandes recipientes, realizados normalmente en madera vaciada, se utilizaba para guardar el grano, especialmente el millo, evitando la humedad y la acción de los roedores. Este objeto nos sitúa en un tiempo en el que la paja de centeno se empleaba también para otros fines, como por ejemplo y sobre todo, para construir cubiertas o techumbres de casas o pajeros.

Molinos de mano

Estas piezas, heredadas de los antiguos, se convirtieron en un útil indispensable para el gomero; de estos molinos de mano nuestros antepasados extraían, a partir del cereal tostado, el Gofio, alimento básico de los isleños desde la prehistoria hasta hoy, hecho sobre todo de cebada, de millo y de trigo.

“La cebada tostada y reducida a harina en un molinillo de piedra, puesto en movimiento con la mano por medio de un pequeño hueso de cabra, era el alimento sano y sabroso que llamaban gofio o ahorén, del cual usaban como de pan cotidiano”

José Viera y Clavijo (1952) José Viera y Clavijo (1952)

Una vez que aparecen los molinos de agua, los molinos de mano no llegaron a quedar relegados, pues se siguen empleando de forma doméstica hasta los años 60 -70 del siglo XX. Lo usan sobre todo las familias menos pudientes. Las grandes muelas eran movidas a mano empleando un palo o puyón que iba inserto en la lavija o taramela, agujero practicado en la cara superior de la muela que giraba; con el tiempo llegaron los avances y los molinos de motor eléctrico, en el siglo XX. Virgilio Brito García destacaba además, sobre la pieza expuesta en el museo lo siguiente:

“Hacemos especial mención al molino con las piedras cóncava y convexa -a diferencia del resto que son planas-, que es único en Canarias, y que hacía la molienda más efectiva.”

Virgilio Brito García Virgilio Brito García

Ratonera

Como elemento singular dentro de la exposición podemos destacar la conocida Ratonera, fabricada sobre madera de haya; en palabras del propio Virgilio Brito García“una auténtica guillotina con un sentido práctico extraordinario”.

Este contundente objeto es una muestra patente de la lucha del campesino contra los roedores, circunstancia que podemos observar en las latas o anillos de latón colocados en el tronco de las palmas guarapiadas (fotografía), para impedir el acceso del roedor al cogollo de la palma; también tenemos el cañizo o cañicero, mueble realizado en caña para evitar que los ratones accedieran al preciado queso mientras este se ahumaba (expuesto en el museo).